Democracia y debatesFotos: mecalux.com.co & ciudadaniaydesarrollo.org

El problema radica en que la política se ha vuelto una cuestión de fe y no de hechos. Cuando se idolatra a un líder, cualquier crítica es vista como traición; cuando se le odia, cualquier avance es tildado de conspiración. Esta carga emocional es el caldo de cultivo perfecto para la desinformación. Las fake news no solo engañan, sino que radicalizan: si una mentira refuerza mis prejuicios, la acepto como verdad sagrada. El video editado de TikTok o el mensaje anónimo de WhatsApp se convierten en «evidencia» incuestionable, simplemente porque alimentan nuestras pasiones.

📌 Le puede interesar: Periodismo, Estructuralismo y responsabilidad social de la comunicación

3PM Noticias

X