En Colombia se prendieron las alarmas de aviso, y preparación, para enfrentar una posible crisis energética ante la consolidación del fenómeno de El Niño que, según la directora general del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), Ghisliane Echeverry Prieto, tiene una probabilidad que supera el 90% para el segundo semestre del año 2026. Este fenómeno climático amenaza con cambiar drásticamente el panorama ambiental y energético del país.
Anomalías térmicas en el Pacífico: aviso contundente
El principal indicador que respalda la certeza del arribo de El Niño son las anomalías térmicas ya registradas en las aguas del Océano Pacífico ecuatorial, uno de los marcadores más confiables para anticipar este ciclo climático. Desde mayo, la probabilidad de que El Niño se consolide era del 61%, cifra que ha aumentado de manera acelerada y significativa.
El Niño actúa sobre Colombia reduciendo las lluvias, elevando las temperaturas y aumentando el riesgo de incendios forestales. Pero su mayor impacto radica en la disminución crítica de los caudales de los ríos, elemento vital para la generación de energía hidroeléctrica y el abastecimiento de agua potable.
Impacto directo en energía y agua potable
El territorio colombiano depende en gran medida de las cuencas hídricas para producir electricidad, principalmente a través de centrales hidroeléctricas, así como para el consumo humano y actividades productivas. La directora del IDEAM es categórica: “Sí o sí va a haber una disminución de los caudales y de la oferta hídrica en casi todo el territorio nacional”. Esta reducción puede generar inconvenientes en el suministro eléctrico y afectar la población y los sectores productivos industriales y comerciales.
Los modelos climáticos nacionales e internacionales coinciden en que el fenómeno comenzará a manifestarse con fuerza en junio de 2026, desencadenando graves retos para la gestión de los recursos vitales como el agua y la energía eléctrica.
Urgencia de acciones preventivas y adaptación
El IDEAM advierte sobre la rápida escalada del riesgo y subraya la necesidad de medidas inmediatas para enfrentar emergencias hídricas, incendios forestales y problemas en los sistemas regionales. El escenario pinta complejo, por lo que expertos llaman a no esperar a la llegada del pico del fenómeno para prepararse.

Entre las medidas prioritarias destacan campañas masivas de ahorro de agua y energía dirigidas a la ciudadanía, incentivando hábitos responsables que contribuyan a reducir el consumo y evitar colapsos en los servicios. Además, es indispensable reforzar las acciones de prevención y mitigación de incendios forestales, especialmente en regiones vulnerables.
Las autoridades locales y departamentales juegan un papel clave, pues deben coordinar planes de contingencia que minimicen los daños ambientales y sociales, asegurando el bienestar de comunidades y ecosistemas.
Un llamado a la acción inmediata
Colombia, Latinoamérica y el mundo, están frente a un desafío climático que exige máxima atención y voluntad conjunta. La experiencia de años anteriores muestra el costo ambiental, económico y social que genera El Niño si no se toman medidas a tiempo. Por ello, desde hoy es imprescindible adoptar prácticas responsables, fortalecer la gestión de riesgos y promover la resiliencia.
Colombia tiene la oportunidad de anticiparse y mitigar los efectos de este fenómeno antes de que llegue a su punto crítico.
La información científica ambiental es clara y contundente: ¡El reloj avanza, y la acción decidida puede marcar la diferencia para evitar una crisis energética y ambiental de gran magnitud!
Fuentes:
- Nota de prensa de www.elcolombiano.com
- Nota de prensa de Diario.mx
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